viernes, 24 de diciembre de 2010

Hielos al rojo vivo


En una noche fria él sentado en un sillón, cerca de un iluminado árbol de navidad, con una copa de whisky, a penas el sonido de dos hielos se escuchan al mover su vaso. Algo cerca también crakea el sonido de las flamas de una chimenea, compitiendo con el frio de la estación. Escucha sutilmente las llaves que abren la puerta, y pronto unos tacones marcan el ritmo del movimiento de las caderas de una mujer al entrar. El corazón de él se emociona, pero permanece ecuanime sin mostrar más asombro, que una sonrisa satisfecha por el momento que se ha iniciado. Ella, con un abrigo rojo vino, la cubre hasta abajo de sus rodillas. Solo se ven los tacones que al entrar se escucharon, tacones rojos impresionantemente altos. Él desde abajo recorre la mirada, siguiendo las líneas de unas medias veladas en un color negro humo, que se pierden dentro de aquel abrigo rojo. Su cabello peinado, recogido con una audaz pinza que sujeta de manera casual sus largos cabellos. Se acerca ante él y lo mira, sonriendole sutilmente, mostrando el contraste de sus rojos labios pintados, los cuales no puede evitar morder, ante los nervios de estar ante su presencia. En un silencio placentero, El le indica que se acerque con tan solo un gesto, al que ella responde sin vacilar. De pie frente a él, intenta sentarse a sus pies, pero la detiene el frio vaso que él desliza abriendole un tanto el abrigo, para rosarle su entre pierna. Nota la liga de sus medias, sujetas por un liguero, y nota que no hay nada más abajo de aquel abrigo, pues se nota la piel de su cuerpo expuesta al frio cristal de su vaso. Mete un poco más su mano, acercando su vaso a su entrepierna, encontrando el punto en donde una tanga roja de encajes cubre su depilado sexo. Enseguida los pocos hielos se derriten, retira su mano y toma un poco de su trago. Ella ha permanecido sin moverse, tan solo pequeños sobre saltos a sentirse explorada por él. Pero no acaba ahí, su mirada la sigue explorando, saborando sus labios mirando los botones de su abrigo, y un claro gesto con su cabeza le dice a ella, que quiere ver lo que trae bajo aquel abrigo. Comprende un tanto confusa por la emoción, y acerca sus manos pasondalas desde el cuello y bajando por el pecho, desabotonando sutilmente los botones de aquel abrigo. Deja entre abierto dejando ver el sosten de encajes rojos, que transparenta sus duros pezones por el frio del vaso y de aquellas calidas caricias. Complacido por lo que observa, se acomoda nuevamente en el sillón recargando su espalda en el asiento. Cruza las piernas y le entrega el vaso casi vacio para que le sirva más. Al intentar darse la vuelta para atender su petición, Él se levanta de pronto, y la toma desde su espalda despojándole del abrigo, dejando ante él su espalda semi desnuda la cual recorre con la mirada, deteniendose en su sus nalgas que sobre salen de el delicado hilo dental de la tanga. Sin dejarla casi avanzar, pasa la mano por su cuello y la desliza por su espalda, deteniendose antes de llegar a sus nalgas, y soltandole un fuerte azote. Con voz fuerte emite diciendole: "no me hagas esperar y sirveme". Camina hacia el bar y prepara otro trago de whisky. Da media vuelta y se lo presenta con ambas manos, "aqui esta mi Señor". él lo toma, y bebe un poco con una mano y con la otra la toma por un hombro y la voltea de espaldas a él, empuja su espalda sutilmente haciendola que se inque y que apoye sus manos en sus rodillas. Desliza su vaso por sus nalgas, enfriandolas, dirigiendole una pregunta: "¿esta frio perra? a lo que contesta: "si Señor un poco". "Pues acaricia tus nalgas con tus manos perra y calientalas" (haciendo más evidente sus nalgas expuestas). Regresa a su sillón teniendo frente a él, las nalgas de su perra, que continua acariciandose tal como él le ordenó. Con un pie le indica que separe más sus piernas y entonces le dice: "inclinate más, que tus manos toquen tus tobillos". Toma uno de los hielos de su vaso, y lo desliza sin previo aviso sobre el hilo dental de su tanga, mojandola con el derretido del hielo, confundiendose con la humedad de su sexo. Ella se estremece sin perder la postura y un profundo suspiro sale de su ser. Él sonrie, travieso y perverso, pues empieza a notarla algo inquieta. Ya estando mojada su mano por el hielo, termina de mojarle sus nalgas, de pronto se levanta de su sillón: "que ricas nalgas" y con fuerza determinada, azota una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez veces con su mano. Sólo se escucha sin parar, gemidos que iniciaron de sutil, y al terminar el decimo azote, un gemido más profundo le arranco,y un profunda expresión "Gracias Señor". Permanece él aun de pie, le pide a ella que se enderese y voltee y le muestra su mano mojada, ella rápidamente entiende, postrándose a sus pies arrodiallada, levanta la mirada, toma su mano, pasandola sobre su pecho, para secarlas con su sosten (lo único seco que tenia en su cuerpo) "mejor mi Señor?" Mirandola fijamente, la toma de su cabello y jala hacia atrás su cabeza, exponiendo su cara ante él, "si perrita mejor" acerca su cara a la de ella, y exhala dejando salir de su boca su aliento frente los labios de ella. Aquella sumisa sólo puede estremecerse, temblando un poco al sentirlo tan cerca, al sentirse tan expuesta, sintiendo la tensión de su cabello en sus manos, de rodillas ante él y sus manos unidas atrás de su espalda, en signo de disposición. Teniendola así, deja sobre una mesa su vaso para poner sus manos sobre sus pechos tomandolos con toda su mano y apretandolos, mientras la besa sutilmente sobre sus labios, apenas rosandolos, continua apretando más sus pechos, y dirige besos mas fuertes, con casi mordiscos por sus mejillas, continua jalando fuertemente de sus cabellos, recorre su cuello, mordisquendolos un poco más, y de pronto mete sus manos entre su sosten, tomando sus pezones y pellizcandolos fuertemente, uno por uno. Ella con el corazón acelerado, su respiración agitada entre cortada, deja salir un sutil gemido que más bien es un suspiro de deseo inquieto. Al verla asi, suelta su cabello, y con ambas manos, baja los tirantes del sosten, dejando expuesto sus pechos, "levantate" le dice, y enseguida se levanta (con algo de torpesa por lo entumesido de sus piernas al estar arrodillada) "manos atrás de la cabeza" le continua diciendo, lo cual hace inmediatamente. Toma con cada mano cada uno de sus pezones, y pellizca nuevamente, girandolos un poco, ella muerde sus labios, respirando profundo y exhalando lentamente. Se detiene él por un momento, y la mira fijamente a sus ojos, sus miradas se cruzan, viendo sus ojos humedos de emoción en ella. Él baja la mirada y ve sus pezones duros y parados, y como atraido por tal condición, se acerca y los chupa dandole una caricia con su lengua a cada uno de los pezones, aliviando un poco el dolor antes causado. Sin embargo, sabe que los tiene para él, aún así le pregunta "¿para quién estan así tus pezones?", suspirando profundo, le contesta: "para ud Señor, son suyos" y empieza a morderlos desde la punta de los pezones, introduciendolos más en su boca como quieriendo morder todo el pecho, muerde y juguetea con su lengua, ella solo tiembla y se estremece, manteniendo la postura, con el pecho abierto y expuesto para el placer del Señor.
Una vez satisfecho de los pechos de su perra, le indica que descanse de la postura, lo cual ella agradece con una sonrisa tierna "gracias mi Señor". De pie frente a ella, la mira, agitada, con su piel algo humeda. "¿Como estas?" le pregunta. Ella contesta: "bien Señor". "no que como estas perra, estas mojada?", ella apenada sonrie, y contesta, "si Señor, imposible no estarlo ante ud". Con una sonrisa muy perversa él pasa su mano encima de su pantalón, haciendole que mire, que se encuentra erecto su pene. Ella lo observa, se sonroja, baja la mirada, permaneciendo en silencio, notando que el Señor se va encontrando complacido con su disposición. No obstante, sin casi darse cuenta, ella humedese sus labios, como instinto al ver a su Señor erecto. El vuelve a sonreir, y le dice: "tranquila perrita, que aún falta para que la tengas en tu boca" Ella mantiene la mirada abajo, suspira, una leve sonrisa apenada y nerviosa se le nota, sintiendose delatada ante el Señor. Apenas esta fue su llegada, el inicio de los siguientes momentos, frente al él, solo espera, junto a un árbol de navidad, un sillón, un vaso frio con hielos, y una chimenea flameante y luminosa. Él regresa a su sillón, se sienta por un momento, ella se inclina sentandose a su lado, a sus pies, apollando sus manos en las rodillas de él, lo mira aún agitada, ansiosa, pero paciente: "Hola mi Señor, aqui estoy, para ud. para que disponga de mi, y pueda llenarlo de placer al ritmo que sus deseos quieran tenerme y con esto esta sumisa, ardera para ud" . Descansa un momento su cabeza sobre sus piernas, él suelta la pinza de su cabello acariciandolo, toma su vaso, y termina su trago, sonriendo mira a un lado, y observa sobre una mesa, cuerdas, fustas, pinzas y algunos juguetes sexuales de ella, sonrie y suspira profundo, poco antes de decirle, "bien perra, eres mía en este momento, continuamos..." (to be continue...)

soltando el 2010


un año que inicie dispuesta a dar lo mejor de mi. con esencia a flor de piel para cuidar, complacer, para aportar algo en la vida de alguien más. Me llevo un año, en donde pude ser, abrirme y disfrutar lo que tengo y soy, y a la vez, satisfecha porque pude hacer feliz con intensidad a alguien más, y se que con esto un mundo de posibilidades se abre ante mi. Gracias 2010 por permitirme reconocer mi esencia pero sobre todo porque la supe cuidar y proteger cuando no tuvo el cuidado q merecia. Se que llegaran momentos mejores.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Mi guia, mi luz, ese faro en la obscuridad.


Momentos dificiles, la decepción y el engaño, obscureció el camino, confusa la comprension, marchita las ganas, apagada la chispa, robada la energia, quebrado el cuerpo; activó las barreras de seguridad para proteger al ser, dolido y entristecido en mi.
Ahi siempre cerca, vigilante, su guia, esa voz que decia lo que sentia, advirtiendo como un oráculo certero, pero siempre mostrando confianza en mis pasos y que mi experiencia solo yo la podria determinar. Esa guia ha sido luz, aun dentro de tales decepciones, siempre me dejó enscendida una luz para que pudiera ver, como un faro que deja ver el rumbo para no naufragar. En estos momentos, reverencias ante esa guia y luz, que aun vigilante solo me recuerda y dice, lo que por primera vez un dia vio en mi, esencia sumisa que un día despertó y se reconocio a sí misma, ahora mi luz y guia sigue mostrandome a donde mirar dentro de mí, para no perderme y naufragar desorientada en mi dolor y decpeción. Me muestra el rumbo, mientras mi ser sana para volver un día confiar volver a la clara expresión de mi ser.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Tumbada en los pensamientos


Pensativa, tumbada en el sillón, acaricia y juega con su cabello, pasa los dedos desde la raiz hasta la punta, haciendo rizos con los dedos, de pronto la mirada se pierde en la pantalla mental de los pensamientos, se le escapa una sonrisa cómplice de sí misma, muerde sus labios. se acomoda otra vez,suspira.

http://www.youtube.com/watch?v=7GrK5THh9_k&feature=related