La mano, la fusta y el cuerpo dispuesto de una sumisa.
Con la magia de su fusta, esta sumisa ha vibrado y ha sentido el ardor recorrerle, quemarle y después extasiarla. él al verla estremecerse y verla cómo ella se entrega logra desbordar sin reservas, disfrutando de ella, como el intrumento de su placer. Antes él la sometió atandola para verla indefensa. Ahora ella sin más ataduras que la de darse en voluntad, se postró boca a bajo , con las manos unidas arriba de su cabeza, y dejó su cerpo de espalda descubierto a la vista de su dueño. Su cuerpo parecia reposar relajado y cómodo, pero a la vez activo, listo y atento a sentir el impacto que su mano daría al azoar en sus nalgas, el Zaz de la fusta. De momento logro ver como su Amo tomó la fusta en su mano, acariciandola, preparando y deleitandose para el momento de impactar las nalgas de su sumisa. Ella disfruta observardolo desde entonces, y ya después acostada boca a bajo, levantandole levemente las caderas, disfrutó la ansiosa espera de sentirlo. A veces en la espera, su ansiedad hacian que arqueara su espalda sobresaltada, pues la sorpresa de escuchar el sonido del impacto que conlleva un dolor fascinante. Entraron pues asi en el calor. Su mano firme que dirijió la fusta para aplicar la primera fuerza que arrancó un gemido profundo. Él sonrió de placer casi inmediato descargó nuevamente su fuerza, para recibir de ella entonces un suspiro ansioso.
Ella permaneció inmovil, atada con la mirada de su Amo siendo ese objeto vibrante orgullosa de estar ahí así para él. Sólo se escuchó la música de la respiración de ambos, los impactos de los azotes con los acordes de sus gemidos y algunos gritos que no pudo ya controlar, casi para decirle, "ya!" pero la inmediata sensación de posterior de gozo y placer, disiparon esa palabra, y la transformaron en una extasiada exhalación "ahhh". Su dueño la observó de esta forma, y como un curioso y travieso autor de ese momento, busca de ella, obtener algo más, pues conoce la disposición y entrega de su sumisa,´así pues, aplica más fuerza, dejandole decirle cuanto más desea entregarle a su Amo. Más y más, y más pidó ella, y así, ambos se perdieron en un mundo de sensaciones. El sorprendido, notó que esta vez, aplicó más fuerza en sus azotes, mucho más que la vez anterior, porque ella, sumergida en su amor y disposición para él, sólo dejó fluir esa energia, y aun sintiendo el dolor y el fuego que permanecia después de cada azote, rogaba más a su Amo la llenara de su placer por sentirla así por él y para él.
Así pues, estuvo ella, su cuerpo así, extendida inmovil, obediente, resistente, exitada, extasiada, estremecida, conectada a su Amo, unida a él por el dolor, por la entrega, por la fuerza, por la energía, por el sudor, unida a él al sentir su corazón latir con fuerza acariciando el corazón de él, dandolen a su mirada traviesa y perversa un tono dulce y cautivado, de tener sólo para él, el cuerpo de su sumisa extendido para que pudiera así con su propia mano pintar en su cuerpo la marca de la fusta como un sello de su poder y control sobre ella, como la marca que ella desea tener de lo tanto o más que puede darle a su Amo, Dueño y Señor. Un momento sin palabras, solo la piel, los ojos, los oidos, el olfato, comunicaron entre ellos, las más profundas sensaciones de gozo. Que momento más sublime y único, lleno de extasis y gozo. Sólo quien pueda alcanzar a percibir lo que significa el cuerpo despojado de prejuicios y miedos, de una sumisa que le ha dado y entregado a su Amo su cuerpo, su mente y cada una de sus emociones.
Cada azote la unió más a él, acción y reacción, solo bastó verla como su cuerpo se transformó al exitarse, como él al verla así, buscó tocarla y extasiarse recorriendo sus manos entre las piernas de ella y mojarselas de ella. Clara forma de saborearse el fruto de su arte, el arte de someterla , el arte de someterse ella, el arte de disfrutar ambos, su mano y su fusta, a su Amo, dueño y Señor, y el cuerpo firme y dispuesto a ser usado, de su sumisa y perra.
By Jade.



