jueves, 13 de enero de 2011

"Cenando tu mirada" Tales Blindfolded by Jade


"Adelantate al Restaurant, pide una mesa, en la parte central, y esperame ahí" Estas fueron las palabras que ella escuchó, una hora antes de la cita acordada, 7:00pm de un día viernes. Se apuró y terminó de arreglarse, con un vestido entalladamente discreto, sencillo y elegante, sus hombros descubiertos, sus largas y torneadas piernas lucían desde poco arriaba de sus muslos, y su altura parecia mayor con unos tacones estilizados. Llegó minutos antes a un elegante Restaurant, pidió una mesa a nombre del "Señor", tal y como él se lo indicó. Guiada a su mesa dejando en el camino, el aroma de su perfume dulce y seco, despertando con la vista y el olfato, sesaciones atentas a su paso. Se sentó, le ofrecieron algo de beber, a lo que ella contestó con una sonrisa discreta: "No en este momento, espero al Señor". Pasaron 20 minutos, y aún no le veia llegar, por lo que sus manos empezaron a jugar, con una flor en la mesa. De pronto, siente que se obscurece la vista, y una fria, suave y delicada tela le cubrió los ojos. Su sobre salto fue enorme, pues no supo de momento que ocurria en medio de los sonidos propios de un restaurant concurrido. Su corazón acelarado, y su respiración entre cortada hicieron que susurrara, "¿quién es?" . Sin escuchar respuesta alguna, permaneció inmovil, aún inquieta, notó, sin saber nada aún, algo de humedad entre sus piernas. Se percató del sonido de una silla cerca de ella, y de pronto, el sonido de un líquido cayendo en dos ocasiones, cuando inmediato, el "clinnn" de dos cristales q se unen, la ponen más atenta aun. Estaba confusa, sin embargo, una sensación de calor y nerviosismo la hicieron darse cuenta de cómo y con quién la hacian sentir esa humedad. A lo que dijo: "Mi Señor, es ud?" a lo que escuchó: "y quien más te pone así de inquieta perrita?. El sonido de su voz, fue como un elixir de tranquilidad unido a lo que estaba sintiendo en su cuerpo, sensaciones que tenían dueño. Hasta ese momento, recobró la conciencia de donde se encontraba y que seguramente, muchas miradas estarían sobre ellos, por lo que algo de apenada se empezó a sentir. Él atento deleitaba su vista al notarla así. Sin más, el sonido de unos platos sobre la mesa: "algo más que le pueda servir" palabras que sugerian venir del mesero. "Así esta bien, gracias" en la voz del Señor. Intrigada aún, entendió lo que ocurria. De pronto sintió el calor de su mano sobre ella, y muy cerca de su oido escuchó: "ya puedes empezar a comer". De su boca solo se escuchó un susurro: "pero, ¿como así, no se cómo, no se que es?" . A él se le observó su sonrisa más traviesa: "¿cómo, no sabes comer? y ¿qué es? si tu Señor te lo ha pedido, necesitas saber más?" Ella respiró profundo, sonrió con cierto alivio: "Gracias Señor, no necesito saber más". Empezó a buscar los cubiertos, movimientos torpes y sonidos fuertes sobre el plato,se escucharon en el salón, al intentar usarlos. Dejó los cubiertos, y a tanteos pasó sus manos sutilmente sobre el plato. Tomó un cubierto, sintiendo que era un tenedor, y pinchó algo de la comida. Así, terminó sus alimentos, con calma, saboreando intesamente cada bocado, sintiendo la mirada de su Señor, pues ese momento se hizo solo para él. Una caricia suave y tierna sientió en su mejilla, y una copa en sus labios: "bebe con cuidado" le dijo él, y el dulce sabor del vino humedeció sus labios (pues bastante humeda estaba ya, entre sus piernas) y dejó pasar un poco más del vino para beber. "gracias mi Señor" . Al poco rato, sintió sus manos en sus hombros, levantó su cabeza inclinándola hacia atrás. Un susurro a su oido escuchó: "has sido un exquisito banquete... mi cena fue *tu mirada*, y lo has hecho muy bien, cariño", soltando mientras tanto, el pañuelo de seda que le vendaba los ojos. Despacio los abrió, luciendo todo más colorido y luminoso. "gracias, Señor, me alegra que haya disfrutado su cena" y una sonrisa sutilmente traviesa se le escapó. Pidió él la cuenta y pagó. Al levantarse, la tomo por la cintura: "te has ganado el postre, un rico chocolate que tendras que lamer" tomando discretamente la mano de ella pasandola sobre su pantalón, una sensación abultada y dura que la hizo, mirar a sus ojos, y sonreir, ahora sí, perversa y traviesa, mordió sus labios, contestando lo que a él le encantaba escuchar de ella, su sumisa: "Sí mi Señor".
"Cenando tu Mirada"-Tales Blindfolded by Jade
Enero 13, 2010.

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